lunes, 8 de abril de 2013

Me gustaría conocerte

Siempre mantengo la esperanza de poderte conocer, si a ti, no te rías, que estoy diciendo la verdad, no me mires con esos ojos por favor, que no te estoy engañando; si esos ojitos que brillan todas las noches a luz de la luna, esos ojitos que poseen un brillo especial cuando algún capullo te hace llorar; así me gusta, que sonrías con tu perfilados labios pintados de un rojo carmín.
Seguramente... bueno, por qué engañarnos,  tú eres incapaz de sospechar los motivos por los que te quiero conocer, más bien ni se te pasará por la cabeza, por qué una persona la cual no conoces, ella si te quiera conocer. 
Yo pienso todos los días en ti, mentira, quería dramatiza un poco, así en plan peli romántica; pero lo que si es verdad, que de vez en cuando me acuerdo de ti; no sé muy bien como eres fisicamente, salvo alguna que otra foto que dejas ver; si te digo la verdad, puede que no seas el prototipo de mujer que me gusta o quizás sí, eso solo lo dejaré entre interrogantes, para dar una mayor intriga; lo que sí te puedo decir que me gustaría ser ese hombro en el que pudieras calmar tus penas, ser esa persona que te aconseja todas las noches sobre las cosas que te pueden convenir, ser ese chico que te quiere tal y como eres, porque no somos tristes somos diferentes; eso que nos hace diferentes es debido a que la gente es demasiado simple para comprendernos; me gustaría partir la cara a todos aquellos capullos, que te han hecho pasar malos ratos, y por los que has estado llorando noches y noches, llenando pañuelos, corriendote el rimel, y no difrutando del sol a cada mañana; me gustaría pasar contigo todas las noches, estar juntos en la cama, comerte a besos, caricias suaves por tu cuerpo, estimular y erizar tus bonitos pechos, ir bajando poco a poco, hacerte disfrutar como hacía tiempo que no lo hacías, cogerte entre mis brazos, y cabalgar durante toda la noche, mientras mueves tu melena de manera alocada, y gimes poco a poco, pides más, pronuncias mi nombre, y nos dejamos ir poco a poco, hacia un extasis de placer. Los dos estamos sudando, hemos empapado las sábanas, y nos dejamos caer encima de la cama; nos empezamos a reír conjutamente, si esa risa que dos personas tienen cuando hay una gran confianza, si esa confianza que muchos amigos o parejas nunca llegan a tener en la vida, pues sí, esa es la confianza que nosotros mostramos, no solo siendo amigos que nos reímos juntos, o cuidamos él uno del otro queriendo destrozar la vida a esa persona que te ha hecho daño, sino que también nos acostamos cuando a los dos nos apetece, sabemos las partes de cada uno que más nos pueden hacer disfrutar, y las partes prohibidas a las que nunca debemos acceder, conocemos nuestros gustos, y conocemos nuestras ilusiones, pudiendo tener largas conversaciones durante noches enteras, sin querer jugar al tenis, sí, al tenis, no te rías otra vez que esto es serio, lo ves no te puedes parar de reir; pues, decía el tenis, porque jugar al tenis es como practicar el sexo, no pongas esa cara, que otro día te lo explico.
De nuevo, vuelves a mostrar esa sonrisa picarona, que mantenías al principio, y ahora eres tú la que me quiere conocer, te he llegado a convencer, te intriga mi personalidad, sientes que no soy como los demás, que soy diferente, con esa pizca de locura con la cual podemos hacer cualquier cosa que nos propongamos, y con otra pizca de romanticismo, que te puede hacer que te trate como nadie te ha tratado, sí, como una princesa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario