sábado, 30 de marzo de 2013

He vuelto a acordarme de ti

Hoy me he vuelto a acordar de ti, las razones por las que lo he hecho no las tengo muy claras, puede ser porque esté cerca tu cumpleaños, o puede que sea por otras razones, las cuales no sé. 
Hacía tiempo que no me acordaba de ti, quizá porque ya te haya olvidado, o quizá porque te quiera olvidar.
Cada vez que intento recordar porque te marchaste de mi vida, como hojas al inicio de otoño, no lo recuerdo, eso es debido a que nunca me diste los motivos, nunca me volviste a responder.
Fue una tarde de verano, de un día a otro, me dejaste de hablar; no te voy a decir que fueramos grandes amigos o una pareja de enamorados, mas, eramos dos personas las cuales confíabamos la uno en la otra, no hablabamos todas los días, pero tal vez todas las semanas, nos apoyabamos, y nos dabamos consejos, procurando que el otro fuera lo más feliz posible, hablabamos de nuestros amoríos, y de nuestras penas, de nuestros desencuentros, y de nuestros errores cometidos, era una relación plan psicologo-paciente, en la cual, habíamos puesto nuestras normas, nunca las habíamos comentado, pero ambos sabíamos cuales eran los límites de esta extraña relación. Tuvimos grandes enfados, por tonterías y malentendedidos, estuvimos bastante tiempo sin hablar, pero al cabo de cierto tiempo, alguno de los dos cedía, hacíamos las paces, y todo volvía a ser como era antes.
 Nunca querías quedar, yo siempre tuve mis dudas acerca de ello, bien porque te diera vergüenza, o bien, porque pudiera pasar algo más, de lo que quizá los dos nos arrepintieramos, por ello, yo nunca te insistí más de la cuenta. Pero aún así, me dolió bastante, que a la vuelta de verano, un verano en el cual apenas hablamos, yo te preguntara por él, y no me respondieras, yo nunca pensé que esto pudiera acabar así, por ello yo insistí, te vi y te saludé, tú giraste la cabeza, y me negaste el saludo, no me hablaste, no me dirigiste la palabra. No me lo quería creer, un día malo lo tiene cualquiera, por ello yo te pregunté que si te había hecho algo, tonto de mí, yo sabía que no te había hecho nada, porque la última vez que hablamos, lo hicimos como siempre, abiertamente y con una sonrisa.
Alguien tenía que dar un paso, y ese paso lo di yo, te escribí, en ese mensaje me despedía, te decía adios, pero no sin antes preguntarte de nuevo, que por qué este cambio, que por qué me habías dejado de hablar, por qué? Sé que no me ibas a responder, y sé que nunca lo harás, pero quería hacerlo, para sentirme mejor y quitarme un peso de encima, el cual ya no lo tengo, porque apenas me acuerdo de ti, realmente no quiero acordarme de ti.
Todo esto, tú nunca lo sabrás, ya que nunca me leerás, no sé si sabrás de la existencia de este blog,y no sé si lo llegaré a publicar; espero volver a tardar en acordarme de ti, para no hacerme daño, y no recordar lo que fuimos, y ya lo que ahora no somos.

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