viernes, 26 de febrero de 2016

- Andarín que vas andando, ¿ a tu casa ya has llegado?
- No, aún mi suela está intacta y mi reloj no se ha parado.
- Andarín que vas andando, ¿no piensas que ya es tarde para estar en la calle?
- No, la luz es tenue pero aún se ven los rayos.
- Andarín que vas andando, ¿no piensas que ya estás cansando?
- Lo siento.

Levanta la mano

Levanta la mano y grita que no has cambiado,
que no eres diferente, que no nos has olvidado.
Levanta la mano y señala tu pasado,
señala tu futuro si nadie a tu lado.
Levanta la mano y corre despacio,
escribe el motivo por el cual te has enfadado.
Levanta la mano, enorgullecete de tus pecados,
rabia intensa, rencor desbordado.
Levanta la mano y dime quien te ha llamado,
cuadros con rayas, lisos con estampados.

martes, 22 de septiembre de 2015

Ella sube peldaño a peldaño los cuatro escalones hasta llegar al escenario, desenfunda su arma, su guitarra junto con su voz dulce, suave pero potente, haciendo que la mires fijamente, no pestañeas, la miras constantemente, observas como desliza sus dedos en el cambio de acordes, el sol la ciega pero sonríe, seguramente no vea 3 metros más allá de si misma pero eso a ella no la importa, sigue firme, sin desentonar, notas que te hacen caer rendido a la inspiración propia, inspiración tomada por cada uno a su manera, líneas que fluyen recordando, viviendo de nuevo, motivos alegres para seguir creyendo, para seguir escribiendo.


domingo, 21 de diciembre de 2014

Rosas rojas

Rosas rojas en el jardin de enfrente,
olor que entra por mi ventana
pétalos que cubren mi entrada 
llaman a la puerta cada mañana.
Yo abro antes de que se vayan
a otra puerta más vieja y alejada,
no hay nada salvo una espina clavada
sangro al cogerla de rabia,
segundos solamente han esperado
un adios me han dejado.

sábado, 18 de octubre de 2014

Tu última noche

De noche fue la última vez que te vieron, 
en uno de los llamados paseos,
de fondo la alhambra se reflejaba,
en una luna brillante e iluminada,
un ruido ensordecedor recorrió las calles,
tu tinta derramada se hizo nombre, 
golpe seco al yacer sobre el suelo,
charcos de sangre cubrían tu cuerpo,
uno nunca muere en silencio,
mientras haya dejado vivo su recuerdo,
versos que yo mismo te podré recitar,
dejando tu imagen a la posterioridad.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Te acuerdas de aquella vez que te hablé por primera vez, si aquella vez en la cual me mirabas con cierto recelo y cierta indiferencia, para que nos vamos a engañar, era así como me mirabas con tus ojos avellana, no digas ahora nada, sabes que es verdad, por favor no me pongas esa cara de pena que sabes que caigo fácilmente entre tus garras, para ya por favor, vale así está mejor, ponte seria, pero ahora no te rías; bueno yo continúo contándote lo que quería contarte, aunque sigas manteniendo esa sonrisa picarona.
Lo que te estaba contando es que a pesar de la indiferencia con la que me tratabas al principio, a pesar de tus gestos, tus miradas, porqué no, de cierto desprecio, yo seguí hablándote como si nada, aún más motivado, aún con más ganas de que me quisieras conocer y te dieras cuenta de que no había nada malo en que me dirigieras la palabra, la extrañeza de querer conocerme sucumbiría poco a poco mientras mis palabras atravesaran tus oídos, y tocaran tu fina piel. Poco a poco, ibas cambiando el rostro, tus ojos se iluminaban, eran destellos en aquella noche oscura, tu sonrisa empezaba a vislumbrar tu cambio de estado, de vez en cuando te mordías los labios o te acariciabas el pelo, todo ello me seguía dando la confianza en seguir contándote historias, en seguir a tu lado intentando convencerte, pero... ¿por qué mueves la cabeza, y me pones esos ojitos? es verdad... no te estoy mintiendo; recuerdo que te dije que conmigo no llorarías como llorabas con el capullo con el que estuviste, conmigo no habría penas ni sollozos, las tristezas quedarían aparcadas, no habría noche en calma ni descansada, cabalgando bajo la luz de la luna, y que algún día te diría porqué el sexo es como el tenis, y la explicación es sencilla; te estás volviendo a reír, jobar así no puedo seguir, ahora qué es un juego de mantener la mirada, cada vez te estás acercando más, y no voy a no poder sucumbir a tus encantos, te sigues acercando, te sigues acercando... te quiero pequeña.

lunes, 18 de agosto de 2014

Verdad disfrazada

La dije tan solo una palabra,
su respuesta la hallé en su mirada,
el silencio sepultó nuestras sombras,
encontrándonos en una rotunda oscuridad,
tan solo dos palmos nos separaban,
semejantes a miles de kilómetros en distancia,
aprendí a ser como ella,
hasta sepultar su fachada,
dejando al descubierto una verdad disfrazada,
ya no me rasgaba con su mirada,
ni la robaba sus pocas palabras,
aquellos centímetros que nos separaban,
rozaban nuestras caras,
besándola en aquella oscuridad, 
con el silencio que todos quieren disfrutar.