De noche fue la última vez que te vieron,
en uno de los llamados paseos,
de fondo la alhambra se reflejaba,
en una luna brillante e iluminada,
un ruido ensordecedor recorrió las calles,
tu tinta derramada se hizo nombre,
golpe seco al yacer sobre el suelo,
charcos de sangre cubrían tu cuerpo,
uno nunca muere en silencio,
mientras haya dejado vivo su recuerdo,
versos que yo mismo te podré recitar,
dejando tu imagen a la posterioridad.