jueves, 15 de noviembre de 2012

Ardiente deseo

Cuento las horas que me quedan, para cruzarme contigo si cabe,
posibilidad remota a la semana, pero yo no pierdo esa esperanza,
para verte esa fija mirada, esos andares de geisa y vestidos de seda,
transparencias marcadas por esa figura tan estilizada,
juegan con mi mente y mis deseos de cogerte,
abrazarte como si no hubiera un mañana, ni siquiera presente,
comerte a besos empezando por tu fina boca, y tus blancos dientes,
acariciar tu cara, tus manos, tu espalda,
ardo en deseo por estar en tu cama, jugar contigo entre tus sabanas,
ser la culpa de tus sudores a cada mañana,
por no haber tenido noche en calma ni descansada.

- Sueño por abrazarte, cogerte entre mis brazos,
 comerte entre mis labios, susurrarte al oído,
 pasar horas ardientes unidos, en la cama contigo,
 y no caer en el olvido.

Sueño con poder estar a tu lado, reír y llorar juntos de la mano,
apretar fuertes nuestros dedos, lazos de deseo,
discusiones absurdas por mirar a otra con sonrisa traviesa,
a donde ir,si te quiero hacer feliz,
eres fuego, eres ardiente a cada momento,
eres mi musa, mi inspiración día a día,
que hace cumplir todas mis imposibles fantasías.


Triste soledad, cada vez que me vuelve a la realidad,
pensamientos ciegos olvidados en el ocaso,
deseos que quedan negados, por ser un cobarde cuando voy a tu lado,
por no ser valiente y luchar por lo que quiero,
por esas heridas que puedo sufrir si te deseo,
por esas cicatrices si digo que te quiero.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Caido en el olvido


Mirando por la ventana,
día gris y nublado,
día triste y apagado,
apoyado en sentimientos pasados,
sueños rotos y no alcanzados,
puzles con piezas perdidas,
que jamas serán vistas.

- Ojos brillantes, pestañas erizadas,
 por tus lágrimas saladas,
 en este día gris y oscuro,
 por ese corazón roto y herido,
 por haber caído en el olvido.

 
Esa lluvia a punto de caer,
lágrimas que corren por tu cara,
cruzándose con las primeras gotas ya en el cristal,
sollozos, en momentos de debilidad,
momentos pasajeros de fragilidad,
por no contarte a ti mismo la verdad,
sufrimiento relativo a la suceptibilidad.

Charcos que inundan la calle,
alfombra de hojas caídas,
tu vida queda sepultada,
olvidada en densas nubes,
apagada al sentido de la vista,
solo reflejada por tus profundas heridas.